Pero, Sr., discúlpeme, pero,... ¿es Ud. consciente de que la molécula edulcorante procedente de la granada, es estructuralmente equivalente a la de la uva?
¿Tiene sentido la prohibición expresa del consumo de alcohol, teniendo en cuenta que la glucosa en el organismo al metabolizarse libera metabolistos análogos del etanol a partir de cierta cantidad y pasado cierto tiempo tras su consumo?
¿Es energética y éticamente rentable la obsesión por la dieta cuando la moneda energética común, el adenosín trifosfato, es lo que al final aprovecharás para la combustión mitocondrial? ¿Hasta qué punto la etiqueta del envasado, la publicidad, la propaganda, la expectativa... pueden más que su humilde disfrute quando arrivi a casa y tiene hecho un premio, estimado Sr., con todo el respeto del mundo?
Me viene a la mente, Sr., y si me permite la expresión, el caso histórico del noble caballero que le demostró a sus contertulios que el bacilo del cólera del agua de la charca no era peligroso si era neutralizado por las enzimas digestivas (probando de este modo que un organismo sano, cuidado, higiénico y nutrido era capaz de eliminar por sí solo microorganismos patógenos con sus mecanismos de digestión y neutralización -como el ácido clorhídrico del estómago- y sin ayuda de recursos sanitarios externos;
https://curiosity.lib.harvard.edu/co...ofer-1818-1901
tesis apoyada por investigadores recientes de la talla de Luc Montagnier en varios documentales,
descubridor de la partícula VIH // y
muerto recientemente en misteriosas circunstancias... //
para variar...).