Salmos 119

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    Salmos 119

    Bienaventurados los perfectos de camino,
    Los que andan en la ley de Jehová.
    2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios,
    Y con todo el corazón le buscan;
    3 Pues no hacen iniquidad
    Los que andan en sus caminos.
    4 Tú encargaste
    Que sean muy guardados tus mandamientos.
    5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos
    Para guardar tus estatutos!
    6 Entonces no sería yo avergonzado,
    Cuando atendiese a todos tus mandamientos.
    7 Te alabaré con rectitud de corazón
    Cuando aprendiere tus justos juicios.
    8 Tus estatutos guardaré;
    No me dejes enteramente.

    Bet

    9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?
    Con guardar tu palabra.
    10 Con todo mi corazón te he buscado;
    No me dejes desviarme de tus mandamientos.
    11 En mi corazón he guardado tus dichos,
    Para no pecar contra ti.
    12 Bendito tú, oh Jehová;
    Enséñame tus estatutos.
    13 Con mis labios he contado
    Todos los juicios de tu boca.
    14 Me he gozado en el camino de tus testimonios
    Más que de toda riqueza.
    15 En tus mandamientos meditaré;
    Consideraré tus caminos.
    16 Me regocijaré en tus estatutos;
    No me olvidaré de tus palabras.

    Guímel

    17 Haz bien a tu siervo; que viva,
    Y guarde tu palabra.
    18 Abre mis ojos, y miraré
    Las maravillas de tu ley.
    19 Forastero soy yo en la tierra;
    No encubras de mí tus mandamientos.
    20 Quebrantada está mi alma de desear
    Tus juicios en todo tiempo.
    21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,
    Que se desvían de tus mandamientos.
    22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,
    Porque tus testimonios he guardado.
    23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;
    Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
    24 Pues tus testimonios son mis delicias
    Y mis consejeros.

    Dálet

    25 Abatida hasta el polvo está mi alma;
    Vivifícame según tu palabra.
    26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
    Enséñame tus estatutos.
    27 Hazme entender el camino de tus mandamientos,
    Para que medite en tus maravillas.
    28 Se deshace mi alma de ansiedad;
    Susténtame según tu palabra.
    29 Aparta de mí el camino de la mentira,
    Y en tu misericordia concédeme tu ley.
    30 Escogí el camino de la verdad;
    He puesto tus juicios delante de mí.
    31 Me he apegado a tus testimonios;
    Oh Jehová, no me avergüences.
    32 Por el camino de tus mandamientos correré,
    Cuando ensanches mi corazón.

    He

    33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,
    Y lo guardaré hasta el fin.
    34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley,
    Y la cumpliré de todo corazón.
    35 Guíame por la senda de tus mandamientos,
    Porque en ella tengo mi voluntad.
    36 Inclina mi corazón a tus testimonios,
    Y no a la avaricia.
    37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;
    Avívame en tu camino.
    38 Confirma tu palabra a tu siervo,
    Que te teme.
    39 Quita de mí el oprobio que he temido,
    Porque buenos son tus juicios.
    40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos;
    Vivifícame en tu justicia.

    Vau

    41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;
    Tu salvación, conforme a tu dicho.
    42 Y daré por respuesta a mi avergonzador,
    Que en tu palabra he confiado.
    43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,
    Porque en tus juicios espero.
    44 Guardaré tu ley siempre,
    Para siempre y eternamente.
    45 Y andaré en libertad,
    Porque busqué tus mandamientos.
    46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,
    Y no me avergonzaré;
    47 Y me regocijaré en tus mandamientos,
    Los cuales he amado.
    48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
    Y meditaré en tus estatutos.

    Zain

    49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
    En la cual me has hecho esperar.
    50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,
    Porque tu dicho me ha vivificado.
    51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,
    Mas no me he apartado de tu ley.
    52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,
    Y me consolé.
    53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos
    Que dejan tu ley.
    54 Cánticos fueron para mí tus estatutos
    En la casa en donde fui extranjero.
    55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,
    Y guardé tu ley.
    56 Estas bendiciones tuve
    Porque guardé tus mandamientos.

    Chet

    57 Mi porción es Jehová;
    He dicho que guardaré tus palabras.
    58 Tu presencia supliqué de todo corazón;
    Ten misericordia de mí según tu palabra.
    59 Consideré mis caminos,
    Y volví mis pies a tus testimonios.
    60 Me apresuré y no me retardé
    En guardar tus mandamientos.
    61 Compañías de impíos me han rodeado,
    Mas no me he olvidado de tu ley.
    62 A medianoche me levanto para alabarte
    Por tus justos juicios.
    63 Compañero soy yo de todos los que te temen
    Y guardan tus mandamientos.
    64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;
    Enséñame tus estatutos.

    Tet

    65 Bien has hecho con tu siervo,
    Oh Jehová, conforme a tu palabra.
    66 Enséñame buen sentido y sabiduría,
    Porque tus mandamientos he creído.
    67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;
    Mas ahora guardo tu palabra.
    68 Bueno eres tú, y bienhechor;
    Enséñame tus estatutos.
    69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,
    Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
    70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,
    Mas yo en tu ley me he regocijado.
    71 Bueno me es haber sido humillado,
    Para que aprenda tus estatutos.
    72 Mejor me es la ley de tu boca
    Que millares de oro y plata.

    Yod

    73 Tus manos me hicieron y me formaron;
    Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
    74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,
    Porque en tu palabra he esperado.
    75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,
    Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.
    76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,
    Conforme a lo que has dicho a tu siervo.
    77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,
    Porque tu ley es mi delicia.
    78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;
    Pero yo meditaré en tus mandamientos.
    79 Vuélvanse a mí los que te temen
    Y conocen tus testimonios.
    80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,
    Para que no sea yo avergonzado.

    Caf

    81 Desfallece mi alma por tu salvación,
    Mas espero en tu palabra.
    82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,
    Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
    83 Porque estoy como el odre al humo;
    Pero no he olvidado tus estatutos.
    84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?
    ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
    85 Los soberbios me han cavado hoyos;
    Mas no proceden según tu ley.
    86 Todos tus mandamientos son verdad;
    Sin causa me persiguen; ayúdame.
    87 Casi me han echado por tierra,
    Pero no he dejado tus mandamientos.
    88 Vivifícame conforme a tu misericordia,
    Y guardaré los testimonios de tu boca.

    Lámed

    89 Para siempre, oh Jehová,
    Permanece tu palabra en los cielos.
    90 De generación en generación es tu fidelidad;
    Tú afirmaste la tierra, y subsiste.
    91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,
    Pues todas ellas te sirven.
    92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,
    Ya en mi aflicción hubiera perecido.
    93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,
    Porque con ellos me has vivificado.
    94 Tuyo soy yo, sálvame,
    Porque he buscado tus mandamientos.
    95 Los impíos me han aguardado para destruirme;
    Mas yo consideraré tus testimonios.
    96 A toda perfección he visto fin;
    Amplio sobremanera es tu mandamiento.

    Mem

    97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
    Todo el día es ella mi meditación.
    98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,
    Porque siempre están conmigo.
    99 Más que todos mis enseñadores he entendido,
    Porque tus testimonios son mi meditación.
    100 Más que los viejos he entendido,
    Porque he guardado tus mandamientos;
    101 De todo mal camino contuve mis pies,
    Para guardar tu palabra.
    102 No me aparté de tus juicios,
    Porque tú me enseñaste.
    103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
    Más que la miel a mi boca.
    104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;
    Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

    Nun

    105 Lámpara es a mis pies tu palabra,
    Y lumbrera a mi camino.
    106 Juré y ratifiqué
    Que guardaré tus justos juicios.
    107 Afligido estoy en gran manera;
    Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.
    108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca,
    Y me enseñes tus juicios.
    109 Mi vida está de continuo en peligro,
    Mas no me he olvidado de tu ley.
    110 Me pusieron lazo los impíos,
    Pero yo no me desvié de tus mandamientos.
    111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,
    Porque son el gozo de mi corazón.
    112 Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos
    De continuo, hasta el fin.

    Sámec

    113 Aborrezco a los hombres hipócritas;
    Mas amo tu ley.
    114 Mi escondedero y mi escudo eres tú;
    En tu palabra he esperado.
    115 Apartaos de mí, malignos,
    Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
    116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;
    Y no quede yo avergonzado de mi esperanza.
    117 Sosténme, y seré salvo,
    Y me regocijaré siempre en tus estatutos.
    118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos,
    Porque su astucia es falsedad.
    119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra;
    Por tanto, yo he amado tus testimonios.
    120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti,
    Y de tus juicios tengo miedo.

    Ayin

    121 Juicio y justicia he hecho;
    No me abandones a mis opresores.
    122 Afianza a tu siervo para bien;
    No permitas que los soberbios me opriman.
    123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación,
    Y por la palabra de tu justicia.
    124 Haz con tu siervo según tu misericordia,
    Y enséñame tus estatutos.
    125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento
    Para conocer tus testimonios.
    126 Tiempo es de actuar, oh Jehová,
    Porque han invalidado tu ley.
    127 Por eso he amado tus mandamientos
    Más que el oro, y más que oro muy puro.
    128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas,
    Y aborrecí todo camino de mentira.

    Pe

    129 Maravillosos son tus testimonios;
    Por tanto, los ha guardado mi alma.
    130 La exposición de tus palabras alumbra;
    Hace entender a los simples.
    131 Mi boca abrí y suspiré,
    Porque deseaba tus mandamientos.
    132 Mírame, y ten misericordia de mí,
    Como acostumbras con los que aman tu nombre.
    133 Ordena mis pasos con tu palabra,
    Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
    134 Líbrame de la violencia de los hombres,
    Y guardaré tus mandamientos.
    135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo,
    Y enséñame tus estatutos.
    136 Ríos de agua descendieron de mis ojos,
    Porque no guardaban tu ley.

    Tsade

    137 Justo eres tú, oh Jehová,
    Y rectos tus juicios.
    138 Tus testimonios, que has recomendado,
    Son rectos y muy fieles.
    139 Mi celo me ha consumido,
    Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
    140 Sumamente pura es tu palabra,
    Y la ama tu siervo.
    141 Pequeño soy yo, y desechado,
    Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
    142 Tu justicia es justicia eterna,
    Y tu ley la verdad.
    143 Aflicción y angustia se han apoderado de mí,
    Mas tus mandamientos fueron mi delicia.
    144 Justicia eterna son tus testimonios;
    Dame entendimiento, y viviré.

    Cof

    145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová,
    Y guardaré tus estatutos.
    146 A ti clamé; sálvame,
    Y guardaré tus testimonios.
    147 Me anticipé al alba, y clamé;
    Esperé en tu palabra.
    148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
    Para meditar en tus mandatos.
    149 Oye mi voz conforme a tu misericordia;
    Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
    150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen;
    Se alejaron de tu ley.
    151 Cercano estás tú, oh Jehová,
    Y todos tus mandamientos son verdad.
    152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios,
    Que para siempre los has establecido.

    Resh

    153 Mira mi aflicción, y líbrame,
    Porque de tu ley no me he olvidado.
    154 Defiende mi causa, y redímeme;
    Vivifícame con tu palabra.
    155 Lejos está de los impíos la salvación,
    Porque no buscan tus estatutos.
    156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová;
    Vivifícame conforme a tus juicios.
    157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos,
    Mas de tus testimonios no me he apartado.
    158 Veía a los prevaricadores, y me disgustaba,
    Porque no guardaban tus palabras.
    159 Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos;
    Vivifícame conforme a tu misericordia.
    160 La suma de tu palabra es verdad,
    Y eterno es todo juicio de tu justicia.

    Sin

    161 Príncipes me han perseguido sin causa,
    Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.
    162 Me regocijo en tu palabra
    Como el que halla muchos despojos.
    163 La mentira aborrezco y abomino;
    Tu ley amo.
    164 Siete veces al día te alabo
    A causa de tus justos juicios.
    165 Mucha paz tienen los que aman tu ley,
    Y no hay para ellos tropiezo.
    166 Tu salvación he esperado, oh Jehová,
    Y tus mandamientos he puesto por obra.
    167 Mi alma ha guardado tus testimonios,
    Y los he amado en gran manera.
    168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios,
    Porque todos mis caminos están delante de ti.

    Tau

    169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová;
    Dame entendimiento conforme a tu palabra.
    170 Llegue mi oración delante de ti;
    Líbrame conforme a tu dicho.
    171 Mis labios rebosarán alabanza
    Cuando me enseñes tus estatutos.
    172 Hablará mi lengua tus dichos,
    Porque todos tus mandamientos son justicia.
    173 Esté tu mano pronta para socorrerme,
    Porque tus mandamientos he escogido.
    174 He deseado tu salvación, oh Jehová,
    Y tu ley es mi delicia.
    175 Viva mi alma y te alabe,
    Y tus juicios me ayuden.
    176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo,
    Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

    Alabado sea El Señor

    Amén
    Última edición por locodelosgatos; 14/07/2023 a las 16:33

  2. #2
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  3. #3
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    Y yo me regocijaré en Tus Juicios Justos

  4. #4
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    Nuevo Testamento: Evangelio de Mateo, capítulo 5.

    El Sermón del monte: Las bienaventuranzas.
    (Lc. 6.20-23)
    5 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

    3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

    5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

    6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

    7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

    8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

    La sal de la tierra
    13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

    La luz del mundo
    14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

    Jesús y la ley
    17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

    Jesús y la ira
    (Lc. 12.57-59
    Lucas 12:57-59 RVR1960
    ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu...
    )
    21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

    Jesús y el adulterio
    27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

    Jesús y el divorcio
    31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

    Jesús y los juramentos
    33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.


    El amor hacia los enemigos
    (Lc. 6.27-36)
    38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

    43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.


    Saludos.

  5. #5
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    Nuevo Testamento: Evangelio de Mateo, capítulo 5.

    El Sermón del monte: Las bienaventuranzas.
    (Lc. 6.20-23)
    5 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

    3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

    5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

    6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

    7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

    8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

    La sal de la tierra
    13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

    La luz del mundo
    14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

    Jesús y la ley
    17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

    Jesús y la ira
    (Lc. 12.57-59
    Lucas 12:57-59 RVR1960
    ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu...
    )
    21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

    Jesús y el adulterio
    27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

    Jesús y el divorcio
    31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

    Jesús y los juramentos
    33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.


    El amor hacia los enemigos
    (Lc. 6.27-36)
    38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

    43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.


    Saludos.
    Todos sentimos amor y odio. Todos somos pecadores. La diferencia es de aquellos que caen en el odio y permiten algo que no agrada a Dios. No sabemos que quiere Dios, pero si sabemos que no quiere. Todo se reduce a empatia. Trata como te gustaría que te tratasen y no hagas aquello que no quieres que te hagan

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